¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

el sueño

El sueño siempre me pilla desprevenido. Alguna vez, en raras ocasiones, creo haber sido consciente de que empezaba a soñar, pero incluso al recordar esas veces me sería completamente imposible discernir el momento preciso en el que empezaba el sueño, propiamente dicho, y se terminaba la vigilia. La transición era, pues, casi perfecta, y se desarrollaba mediante una fase larga, de pensamientos circulares y cada vez más acelerados. Pero, en honor a la verdad, ni siquiera estoy seguro de que eso haya llegado a suceder, de que mi consciencia haya comprendido realmente que estaba soñando, pues también es posible que el estado alterado en que me encontraba no haya sido sino un episodio, eso sí, bastante profundo, de pensamiento divagante. Quizás la ansiedad, el insomnio y el cansancio se hubiesen conjurado para engañar un poco más a mis maltrechos sentidos, haciendo que mis ensoñaciones diurnas, tan habituales, se retorciesen sólo un paso más cerca de la … (me falta aquí una palabra, una que defina ese lugar fuera del mundo en el que algunas noches me reencuentro con mi alma infantil) … Y quizás la ansiedad, el cansancio y el insomnnio me engañaron, digo, porque recuerdo que lo que me hizo caer en la cuenta de que en realidad estaba soñando fue lo absurdo de mis pensamientos: sabía que estaba dando vueltas hacia ninguna parte, a toda prisa, en un bucle irracional, del que sólo llegué a salir diciéndome a mi mismo que en realidad me estaba durmiendo en ese preciso momento, que estaba comenzando a soñar. Pero el hecho mismo de saberlo, de ser consciente de esto, me sorprendió tanto que me sobresalté y recuperé, no digo ya la consciencia, pues creo que nunca llegué a perderla del todo, sino la vigilia: abrí los ojos. Y ahora dudo, por este motivo, de haber estado realmente soñando en aquella ocasión, pues, ¿cómo podria entonces recordarlo? ¿Quién puede realmente soñar sin dejar de estar despierto? Sería como habitar en dos universos simultáneamente, o bien en dos tiempos diferentes unidos por un extraño túnel, sin dejar de estar al unísono en cada uno de los dos extremos. Sería como pasar por una puerta y al mismo tiempo permanecer dentro de ella, o bien atravesarla de una sola vez en dos direcciones opuestas.

Y es que, ahora que lo recuerdo, aquel momento me pareció tan extraordinario que creo que nunca llegó a suceder. Aquella sensación de haber atrapado, casi, a un ladrón, ¡de haber estado a punto de descubrir al Gran Mago de los Sueños con las manos en la masa, de haber descifrado sus trucos! Pienso que no sucedió porque nunca pudo ser posible, ¿o sí? Creo que lo más probable es que me hubiese quedado dormido, que en realidad no hubo caza, que todo fue una ilusión, un sueño…

Sleeping Bill

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Esta entrada fue publicada en 23 de octubre de 2015 por en ah qué raro y etiquetada con .
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