¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

consideraciones acerca de la independencia de Cataluña

Solamente tres ideas…

la emoción y la culpa

Por favor, escucha este audio de Oriol Junqueras emocionándose al hablar de la independencia.

Está presionado, cree que el momento es éste y ve que se le puede escapar. Sabe que no depende sólo de él. Me llama mucho la atención la emoción que siente, que respeto mucho aunque no la comparto. Pero también me hace pensar, y eso es lo que quiero compartir hoy…

La emoción sale de adentro. Al oir a Junqueras me doy perfecta cuenta que lo que él siente no es culpa mía, sino suya. No es cosa mía, eso es evidente. Ya no me podrán convencer de que el resto de España ha tratado mal a esta gente, de que sus problemas han sido creados desde el exterior. La emoción es profunda, viene de adentro. Los problemas de Cataluña, la situación lamentable en la que está ahora mismo, y en la que se encontraría al día siguiente de la independencia, también vienen de adentro: son responsabilidad, principalmente, de los catalanes. Ellos se han metido en esto, arrastrándonos a todos los demás españoles.

Su emoción es importante para ellos, ya lo creo, y la respeto. Pero no me podrán convencer de que yo soy el responsable. Ni mis padres, ni mis abuelos. No. Esa emoción es suya propia.

la moral y la ética

¿Por qué, entonces, la han ocultado hasta ahora? ¿Por qué razonar acerca de la independencia ocultando la verdad, que viene de adentro? ¿Por qué responsabilizar a Rajoy, a Aznar, a los de Madrid, a los de fuera de Cataluña, de sus propios sentimientos?

Hace unos días, en una tertulia televisiva y nocturna, vi un debate acerca de la situación catalana. Uno de los tertulianos, furibundo antinacionalista, muy racional, sostenía que el nacionalismo es básicamente inmoral. Yo no sólo estoy de acuerdo, sino que además lo puedo demostrar.

Hace años me impactó un artículo acerca de las mujeres en Afganistán. La autora hablaba del burka, de su monstruosidad, pero al final nos implicaba también a los occidentales, nos exortaba a encontrar nuestros propios burkas para poder liberarnos de ellos. Me abrió los ojos. El nacionalismo es el burka de occidente.

La inmoralidad de las naciones se hace patente en las fronteras. La inmoralidad del nacionalismo español se llama Ceuta y Melilla, las vallas, Barajas… La patética inmoralidad del nacionalismo Italiano se llama Lampedusa ¡¡¡VERGOÑA!!! Patética también la incapacidad de las naciones unidas para parar la guerra y evitar los genocidios. Para parar el hambre. Patética Europa en los Balcanes, en Turquía y en el Mediterráneo.

La inmoralidad del nacionalismo catalán, a mi juicio, se revela igualmente patética en la falta de claridad de sus líderes (de la que se salva ERC): la doble pregunta, ambigua, la posición de Unió, dando libertad de voto, poniendo piedras en el camino pero sin atreverse a decir que no. La ambiguedad de Convergéncia, estado propio pero dentro del reino de España, respondemos sí, y sí, pero sin llevar la independencia en el programa, queremos una consulta que sea un referéndum pero sin llegar a ser un referéndum… Queremos cumplir la ley pero a su vez nos queremos saltar la ley. Vamos a votar el 9N pero al final no es exactamente así… Queremos irnos de España, pero es porque nos echan… Queremos daros la patada, pero de buen rollo.

Yo me pregunto cuál es la base ética del movimiento político que aboga por la independencia de Cataluña. ¿En base a qué principio ético ERC invoca la desobediencia civil? ¿En qué aspecto resultará más ético, más democrático, menos corrupto, el nuevo estado catalán? ¿Acaso nos aventajan al resto de los españoles en transparencia, en democracia, en igualdad ante la ley o en ausencia de corrupción? H.D.Thoreau estaba en la cárcel cuando escribió “La Desobediencia Civil”, por no pagar un impuesto que él consideraba inmoral, pues financiaba la guerra contra Méjico. ¿En qué cárcel están los diputados autonómicos catalanes? ¿Qué renovada democracia van a traer a su pueblo? ¿Cuál es su ventaja ética, si dejamos a un lado sus legítimos sentimientos?

los tigres

Y esta es la gran mentira: en Cataluña no hay tigres. Parece que durante el franquismo TODOS sus habitantes estaban en la clandestinidad. Que TODOS eran fundamentalmente infelices, que ninguno colaboró con el régimen. Que la opresión, también en este caso, venía ÚNICAMENTE desde Madrid.

Yo digo: que se lo pregunten a Eduardo Mendoza, el autor de “La Ciudad de los Prodigios”. ¿Qué pasó con Onofre Bouvila, el protagonista de su novela? Elevado a los cielos en un aparato de cristal, una aeronave futurista, simplemente desaparece, se esfuma para siempre… El poder, en Cataluña, se esconde tras un antifaz, se hace invisible: por eso los tigres no existen. Ja.

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Esta entrada fue publicada en 17 de octubre de 2014 por en sentimientos y etiquetada con , .
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