¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

mis problemas con la autoridad

Hay dos tipos de perros. Unas razas resultan fáciles de domesticar, mientras que hay otras que presentan un comportamiento más primitivo: los animales obedecen con dificultad, hacen agujeros en la tierra, ladran de noche, saltan las vallas…

A mí me resulta muy difícil obedecer a quien no puedo respetar, y reconozco que no lo pongo muy fácil: mi respeto hay que ganarlo.

Las pelucas de los jueces me parecen ridículas. La ceguera de la justicia no es un derecho, es una pura calmidad.

Los uniformes de los agentes de policía, telas decoradas, que sirven para tapar su miedo. El brillo de sus placas es el reflejo de un corazón de piedra.

Aún así, lo que me asusta es el vacío, el poder sin nombre de Kafka. La Institución.

Así que enseñaré a mis hijos que un mal acuerdo es mucho mejor que un buen juicio, que el olvido siempre es mejor que la venganza, y que la fuerza está en el perdón. Que no confíen en las instituciones más que en los hombres, y que tengan cuidado. Claro que no siempre se puede olvidar…

No aceptar otros juicios morales que los que salen de mis entrañas. Juzgar siempre al que me juzga, examinar al que examina y querer al que me quiere bien.

… Y obedecer con dificultad, hacer agujeros en la tierra, ladrar por las noches, y saltar las vallas…

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Esta entrada fue publicada en 14 de julio de 2012 por en sentimientos y etiquetada con , , , .
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