¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

¡qué suave brisa..!

La condesa ha descubierto que el conde, su marido, pretende beneficiarse a Susana, su ayudante y amiga. Aprovechando que ésta se va a casar con Fígaro, decide recuperar un viejo derecho feudal que le permite acostarse con ella antes de que se produzca el matrimonio.

A pesar de todo, la condesa sigue perdidamente enamorada del conde, y recuerda los tiempos en que su amor era sólo para ella. Con la ayuda de Susana, elaboran un engaño para que el conde acuda a una cita amorosa con la condesa, que le esperará difrazada de Susana.

La carta dice así:

“Que suave y dulce brisa
esta tarde soplará
bajo los pinos del bosquecito…”

-Seguro que lo entenderá…

“Che soave cefiretto”, aria de Las Bodas de Fígaro, de W.A. Mozart

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Esta entrada fue publicada en 18 de enero de 2012 por en Sin categoría y etiquetada con , , .
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