¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

ciencia, religión y magia

Puede que esté exagerando, pero creo que solamente ha habido un físico de los considerados grandes que fuese ateo, y ese es Stephen Hawkings.

Hace ya muchos años, cerca de la mitad de los que tengo ahora, leí su”Historia del Tiempo”. Yo era un adolescente curioso, que se aburría muchísimo en clase, como todos, y comencé a buscar estímulos en libros de divulgación científica. Por aquella época me apasionaban la relatividad y la física cuántica, por lo que suponían de novedad, de pensamiento raro y ajeno a lo que estudiábamos en clase. Leía todo lo que caía en mis manos sobre estos temas, libros que muchas veces no llegaba a comprender… El libro de Hawkings me decepcionó por un único pensamiento: afirmaba que en el universo no había sitio para Dios.

Einstein, Schrödinger, Newton, Galileo, Descartes, fueron hombres profundamente religiosos. Y tiene lógica, pues alguien que defiende que sólo la física regula el universo, ¿de qué otra manera podría comprenderse a sí mismo?

Descartes pensaba que el cuerpo de los animales tan sólo era una máquina compleja, incluso operaba a los perros sin anestesia, pues no valoraba su sufrimiento, igual que nosotros no pensamos que pueda sufrir un ordenador. Para el hombre guardaba una excepción, pues según él, nuestro cerebro estaba de alguna manera conectado con la divinidad, por medio de la amígdala.

Newton creyó descubrir en su ley de la gravitación universal el mismísimo pensamiento de Dios, mientras que Einstein, que amplió el legado de Newton, no se podía explicar cómo era posible que, siendo el tiempo tan sólo una dimensión más del espacio, el hombre lo sintiera de una manera tan diferente. Para él la vida era un misterio, pues consideraba el espacio-tiempo como un todo pétreo, dado de una sola vez, y nuestras preocupaciones, sentimientos y nuestras azarosas circunstancias, dependientes del tiempo, no eran más que una ilusión generada por el cerebro. Esto le infundía un sentimiento profundamente religioso, y así se lo confesó a Michelle Besó, la viuda de un íntimo amigo suyo, en una carta de pésame tras la muerte de su marido.

En aquellos años que ahora recuerdo no eran los libros de Hawkings el único blanco de mis críticas. La religión no quedaba lejos del centro de la diana. A decir verdad, aquella era una diana muy grande… Pero sigo sin tragarme muchas cosas que, en realidad, son intragables. A pesar de todo me confirmé, no sé bien si por educación, por no decepcionar a nadie, o por un temor reverencial hacia lo que me habían enseñado. O quizás en aquel momento me creí de verdad lo que creía que debía creer. Recuerdo confusos momentos de duda alternándose con horas de fervoroso convencimiento… Quizás no he terminado aún de bajarme de aquella noria.

Seguí estudiando la ciencia, más por afición que por otra cosa. Seguí aburriéndome en clase, y seguí leyendo. Descubrí a Schrödinger, un filósofo al que dieron el premio Nobel de física, un físico que leía a los griegos. Con él descubrí que la física no puede explicar la mente, que hay dos maneras de ver el mundo, y que ambas son complementarias y mutuamente excluyentes…

Lo explica en Mente y Materia, y también en otros libros. Yo lo voy a resumir mucho: la ciencia sólo puede explicar lo objetivo, todo aquello que se puede medir, pesar, comparar con nuestro propio cuerpo. Por ello excluye de su objeto la comprensión de la mente humana, a cuyo secreto no se puede ni aproximar. En el universo explicado por la ciencia hay, pues, una falla insalvable, que sólo las apreciaciones subjetivas, no científicas, pueden soslayar.

Schródinger era monista. El uno, desde el punto de vista del espíritu, sería el contrapunto subjetivo al universo objeto de la ciencia. Su referencia eran las Upanisad y el pensamiento de Spinoza y Shopenhauer. También el de Anaxágoras. Razón y sentidos, universo y alma, ciencia y religión, puntos de vista tan complementarios entre sí como el momento cinético y la posición de las partículas en un sistema cuántico. Necesitamos ambos para comprender completamente el sistema, pero no podemos aprehenderlos al mismo tiempo…

Y Schrödinger tiene razón, la ciencia es un sistema claramente incompleto, no puede explicar aquello que más nos concierne: la consciencia. Se les escapa a los científicos entre los dedos como la arena al bueno de Chan Chán. Quizás no se dan cuenta de que, al final, todo conocimiento, sea cual sea, descansa sobre una misma sensibilidad. No quieren creer que nuestros sentidos, y por tanto nuestro entendimiento, tienen limitaciones.

Y por eso fracasan cuando se acercan a dichos límites: el origen del universo, lo infinitamente pequeño, aquello que sucedió hace miles de millones de años… ¿realmente podemos conocerlo? La ciencia de hoy está llena de teorías locas, indemostrables y muy poco humildes. Científicos jugando a ser Dios, expulsando a otras divinidades de su templo sagrado.

Materia oscura, energía oscura, big-bang, universos paralelos, dimensiones ocultas… No superarían nunca la prueba de la navaja de Ockham.

La física es incompleta, pues excluye del universo la única causa de cambio de la que yo no puedo dudar: mi voluntad. No necesito más contrapruebas. La religión, con todas sus mentiras y miserias, esconde una realidad profunda.

¿Qué es la magia? Lo inesperado, lo que ocurre a pesar de ser imposible, aquello que no nos podemos explicar… El universo es mágico.

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9 comentarios el “ciencia, religión y magia

  1. Anonymous
    2 de octubre de 2010

    Bueno, lo que pasa es que estás metiendo la religión en el entorno de la ciencia… y precisamente la religión debe ser observada entre las materias de letras. Y ahí sí: muy pocos pensadores serios creen o han creído que la mujer viene de una costilla.César

  2. Anonymous
    2 de octubre de 2010

    …Y, de todos modos, eso de que Einstein creía en Dios…César otra vez

  3. moncho
    2 de octubre de 2010

    Es cierto, yo he leído esa carta. La he de buscar y te la paso.Yo no creo en lo de la costilla, ni pretendía mezclar religión y ciencia. Precisamente quería criticar el pensamiento de Hawkings, porque él si que las mezcla, precisamente por eso. Creo que las dos son incompletas, y que se complementan, nada más. Y también creo que las religiones están llenas de mentiras y miserias, pero eso no quiere decir que sean totalmente falsas, ni totalmente desechables. Eso creo.

  4. moncho
    2 de octubre de 2010

    Y por cierto, los de letras no creen en Dios, creen en Marx, que es como Dios pero con bigote…

  5. Anonymous
    3 de octubre de 2010

    ¿En Groucho Marx? El otro lleva bigote… y barba.César à nouveau

  6. moncho
    3 de octubre de 2010

    Depende: los listos en Groucho, los otros…

  7. jadqs
    7 de octubre de 2010

    Yo soy más de Groucho …Mi felicitación por el artículo Moncho. Es muy bueno.Da gusto pasearse por tu blog.No andaba por estos lares porque he estado un par de semanas de vacaciones … en Canadá! (al que le pique que se rasque, jeje!)José Antonio

  8. moncho
    9 de octubre de 2010

    Me rasco, me rasco…

  9. Anonymous
    19 de octubre de 2010

    Joder, Moncho. Yo por aquel entonces solo veía tetas y culos (¡¡¡cuanto físico!!!) y tu leyendo física cuántica. Abraciños….Forgo.

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Esta entrada fue publicada en 29 de septiembre de 2010 por en ah qué raro y etiquetada con , .
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