¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

el dinero como obra de arte


¿Qué es el dinero? Puede parecer una pregunta absurda, de tan acostumbrados que estamos a manejarnos con él, pero la respuesta es muy complicada. El dinero es eso que usamos para comprar y vender. Pero, ¿qué es en realidad?

Hace tiempo que me hago esta pregunta. El dinero puede ser entendido como un objeto, las monedas, billetes y cheques de curso legal, pero también como una función social, lo que entendemos por capital. La función del capital es mover las cosas, hacer servir bienes que sin él dormirían el sueño de los justos, sino el de los perezosos, o al menos eso dicen los manuales de economía…

Otra respuesta que me doy, esta más personal, es que el dinero sirve para mezclar el tocino con la velocidad. Mi profe de física, de cuando estudiaba BUP, insistía en cada clase que había que especificar siempre las unidades de medida, que si no corríamos el riesgo de mezclar el tocino con la velocidad. ¡Ajá! para esto sirve el dinero, para llegar allí donde no lo hace la física, para comparar unidades de naturaleza diferente. Un kilo de tocino cuesta equis, un coche deportivo cuesta y… Podemos intercambiar un coche deportivo por y entre equis kilos de tocino… ¡Milagro! ¿Dónde se ha metido mi profe de física?

Y aquí es dónde yo quería llegar, el dinero es pura magia. Los rusos lo saben, y por eso cuando están de fiesta queman los billetes grandes. Nada se pierde en realidad. Si mañana desapareciese la mitad del dinero que hay en el mundo, pasado mañana el resto que queda valdría el doble.


Piensa ahora en los objetos, las monedas, billetes, cheques… Como objetos que son tienen un valor, pero es por fuerza menor que el que le damos nosotros. Esto queda de manifiesto en las crisis fuertes, cuando la inflación hace que el metal valga más que el duro y la gente empieza a fundir las monedas… Esta situación excepcional nos confirma la regla, el “hueco” que llevamos en el bolsillo. Ese valor añadido se manifiesta hoy en día en plenitud con el dinero electrónico. Tarjetas de crédito, pagos por internet, cuentas virtuales… El valor de mi patrimonio depende de unos pocos bits en un servidor. El dinero es pura información.

Así que esta moneda que tengo ahora en mi mano cuesta mucho más de lo que vale, pero todos haremos como que no nos enteramos, porque nos conviene. Y esta seguridad de que tú también lo harás es lo que hace que, al final, valga lo que cuesta. Para conseguir esto hay que hacer magia. Esta moneda es, sin lugar a dudas, una auténtica obra de arte.

Lanzo esta sugerencia, a quien la quiera recoger. Estudiar la historia del dinero desde este punto de vista. Cómo el arte de cada época configura estos objetos tan particulares. Las relaciones entre los estilos artísticos y las monedas de cambio, como símbolo del capital.

Se me ocurren dos ejemplos: el estilo gótico, esas catedrales que pretendían recrear el Reino de los Cielos, con su gusto por la luz y los reflejos, procedente de las joyas; y otro más evidente y actual, el bigote de Salvador Dalí (Avida Dollars) en la etiqueta de la CocaCola. Seguro que hay muchos más…

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Esta entrada fue publicada en 20 de febrero de 2010 por en ah qué raro y etiquetada con , .
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