¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

la pildorita

Desde ayer se puede comprar en las farmacias la mal llamada píldora del día después. ¡Aleluyah, aleluyah! ¡Osahna en los cielos!

Se dispensará a menores a partir de dieciséis años. La ministra dice que no ha de usarse como método anticonceptivo.

Anoche, en la radio, escuché este diálogo:

PERIODISTA: -Mañana se podrá comprar en las farmacias la píldora del día después, ¿a ti qué te parece?

ADOLESCENTE, CHICA: -A mí fenomenal.

P: -¿Por qué?

A: – Porque así podremos conseguirla más fácilmente

P: – Pero ahora ya se puede conseguir en los centros de planificación

A: – Sí, pero te hacen preguntas, y eso…

P: – Pero al final te la dan

A: – Si vas muchas veces, al final no

Al final no. Claro, digo yo, que si vas muchas veces es que tienes un serio problema, y tampoco está mal que se entere alguien.

De todas formas, pienso: que estoy completamente a favor de la dichosa pastillita; que dieciséis años ya me parecen suficientes para poder tomar ciertas decisiones, y en este caso además no atentan contra la vida de nadie; que me parece fenomenal que se pueda comprar libremente en farmacias, ya que no es ni una droga, ni un abortivo, ni un antibiótico, ni siquiera un medicamento; y que me parece estupendo que cada uno decida cómo, dónde y con quién quiere tener relaciones sexuales, siempre que respete a los demás.

¿Entonces, dónde está el problema? ¿Qué es lo que realmente me incomoda de todo este asunto? Lo diré:

Me molesta que se trate de engañar a la gente. Que se nos diga que vivamos la vida sin importar las consecuencias, que hagamos lo que queramos cuando queramos, y que luego ya se verá. Que se haga pasar por natural un aborto y por antinatural un embarazo. Que se trate a los embarazos como una patología, y al sexo entre menores de edad como una cosa de lo más sana y normal. Yo puedo estar de acuerdo con esto, pero también sé que la consecuencia de vivir sin pensar, de tener relaciones sin detenerme por un momento a pensar en las consecuencias, es que tarde o temprano habrá un embarazo. Y me incomoda enormemente que en esta sociedad tan estúpida que estamos sufriendo se haga pasar por enfermedad lo que es la simple y natural consecuencia de nuestro modo de obrar.

Embarazo no deseado, oh tú, emponzoñador de vidas otrora felices… Esta es la estúpida cantinela que se oye por doquiera. Y lo grave no es que la repitan los adolescentes, sino que incluso los ministros del gobierno la entonan sin reparo. El énfasis siempre se pone en los adjetivos: ¡no deseado, no deseado…!

Pues bien, allá ellos, pero yo creo que cuando lo que separa el bien del mal, la salud de la enfermedad, es sólo el deseo, entonces estamos ante otra patología bien distinta. Se llama neurosis.

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2 comentarios el “la pildorita

  1. jose antonio
    30 de septiembre de 2009

    olé!se puedo decir más fuerte, pero no más claro.100% de acuerdo.un saludo

  2. Gropius
    30 de septiembre de 2009

    Yo también estoy de acuerdo.

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Esta entrada fue publicada en 29 de septiembre de 2009 por en Sin categoría y etiquetada con , .
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