¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

alphas, betas y omegas

Noche del domingo, cenando en Madrid con unos amigos en una terraza de la calle de La Palma, muy cerca del cuartel del Conde Duque. Hablábamos sobre la reciente muerte de Vicente Ferrer, y de cómo ayudaba a los más desfavorecidos en Anantapur: los intocables. Comentamos el terrible sistema de castas del hinduismo, de cómo las leyes actuales lo habían abolido pero a pesar de todo la sociedad india seguía manteniéndolo. Alguien sugirió entonces que los parias, a pesar de todo, eran felices. Eso me hizo saltar, y recordé de inmediato el Mundo Feliz de la novela de Huxley, con sus ciudadanos alphas, betas y omegas, que eran criados artificialmente entre consignas del tipo: “Qué suerte tienes de ser alpha, tu trabajo consistirá en pensar y en recrearte en el gozo intelectual. Los omegas en cambio son inferiores, y por eso hacen trabajos manuales…” o bien, “Qué suerte tienes de ser beta, los alpha tienen demasiada responsabilidad, mientras que los omega no dejan de sudar por culpa de su trabajo…” o también, “Qué suerte tienes de ser omega, no tienes que preocuparte por nada, como hacen los alpha y los beta. Nunca te dolerá la cabeza, no necesitas pensar, sólo haz tu trabajo y serás completamente feliz…”

Al día siguiente acompañé a uno de esos amigos a una charla programada, que él tiene que hacer con cierta regularidad. En el medio de la conversación, Elena, nuestra interlocutora, sacó el tema de repente de la sociedad de los alphas, los betas y los omegas… Mi amigo y yo nos reímos, y le comentamos que habíamos estado hablando de esto precisamente la noche anterior. Ella se refería no a las castas hindús, sino a cierto tipo de educación clasista que se imparte en algunas familias de nuestra sociedad, aquí en España.

La conversación siguió su camino, pero yo no pude dejar de pensar en la casualidad. Hacía muchos años que no recordaba aquel libro. Quizás las ideas sean independientes de nosotros, los pensadores. Quizás tengan realidad propia, floten en el ambiente con mayor o menor intensidad, esperando a que las recojamos con nuestras antenas mentales. Sería un bello disparate, pero me resistía a creer que fuera simple casualidad… Quizás nuestras mentes sean más parecidas de lo que parece, y la información que se transmite en palabras, música, libros, telediarios… nos lleve a lugares comunes del pensamiento sin que nos demos cuenta.

Entonces volví a pensar con intensidad en el viejo sistema de castas de la India. Cómo Schrödinger decía que el hinduismo, si se eliminaba la injusticia de las castas, era la religión perfecta. Qué fácil es juzgar los defectos ajenos, y qué difícil ver los propios. ¿Cuál será nuestra injusticia más grave? ¿Cuál nuestro particular sistema de castas? ¿Qué verán los hindús en España, que quizás nosotros seamos incapaces de apreciar? El extrañamiento es necesario para construir un mundo mejor, pero ¡es tan difícil!

Otros enlaces:
Frases célebres de Un mundo feliz, en Wikiquote

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Un comentario el “alphas, betas y omegas

  1. Anonymous
    26 de junio de 2009

    Que bien escribes, cabrón¡¡¡¡Forgo.

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Esta entrada fue publicada el 25 de junio de 2009 por en ah qué raro.
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