¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

cerebro prensa vs. cerebro internet

Hace ya algún tiempo leí un libro titulado “El manuscrito de Rusia”, escrito por Konrad Lorenz, el padre de la etología. En él se hace una introducción a una nueva disciplina científica, el estudio comparado del comportamiento, que Lorenz califica como “la ciencia natural del hombre”. Está escrito durante la estancia de su autor en un campo de concentración, y le valió un premio Nobel de medicina, aunque no encaje muy bien en esta disciplina.

Viene al caso porque en él se describe en parte cómo funciona el cerebro de los animales. La tesis principal del libro es que éstos han desarrollado comportamientos funcionales que serían equivalentes a los órganos del cuerpo, y que son susceptibles por tanto de selección natural, y de ser estudiados conforme a la teoría de la evolución de Darwin. Podrían incluso ayudarnos a completar el árbol filogenético de las especies, reconociendo relaciones de parentesco entre ellas, como el propio autor realizó con algunas especies de aves.

Para ello Lorenz nos explica con detalle los distintos tipos de comportamientos que se aprecian a lo largo de la evolución de los seres vivos, como pueden ser las taxias, y los movimientos instintivos en los animales. Es entonces cuando se revela que el cerebro de éstos funciona principalmente como un inhibidor, un gran censor que reprime los movimientos instintivos hasta el límite de sus posibilidades, seleccionando sólo aquellos que le son útiles en cada momento, o bien éstos que irrumpen con tanta fuerza que le es imposible reprimirlos por más tiempo.

Años después cayó en mis manos otra pequeña joya del pensamiento científico, “Hombre versus Naturaleza”, de Sir Charles Sherrington. Este libro es una preciosidad, uno de los mejores que he leído nunca, y también debió de tener influencia en el premio Nobel de medicina que le concedieron a su autor. En él, entre otras muchas cosas, también se habla del cerebro de los animales.

Descubrimos aquí el papel del cerebro como integrador. Para que pueda existir un comportamiento como tal, debe existir un sistema coordinado, que sea capaz de responder a un ambiente cambiante, en continuo movimiento, y dar una respuesta acertada a la avalancha de estímulos que aquel provoca. Tenemos un gran número de receptores sensoriales, un sistema muscular complejo, y una capacidad de movimientos sumamente amplia, y debemos encontrar la respuesta correcta ante cada estímulo porque de ésto puede depender nuestra supervivencia. Así que el cerebro, y el sistema nervioso en su conjunto, asumen ese papel coordinador, conectando todos los elementos entre sí para que funcionen como uno sólo.

Ambas visiones son reales y complementarias, pero ahora me interesa más remarcar las diferencias. Porque podemos hacer una analogía con el cuerpo social, y preguntarnos si existe en él algo parecido a un cerebro, o a un sistema nervioso, y a cuál de estos dos modelos se puede asemejar más fácilmente.

Yo encuentro, a día de hoy, dos elementos sociales contrapuestos que tienen esta vocación de sistema nervioso central, a las que llamaré cerebro prensa y cerebro internet.

EL cerebro prensa asume el papel de censor. Se trata de los medios de comunicación en su versión más tradicional, prensa de papel, radio y televisión. Unidireccionales, sin retorno casi de ningún tipo, con un poder inmenso, de escala industrial, para amplificar las señales (información) elegidas, a costa de tapar el resto. Su papel fundamental es el de cerebro censor, sobretodo ahora que el proceso de concentración de este tipo de medios ha llegado a su fin. Aunque parezca mentira, porque ya nos hemos acostumbrado, hoy en día es mucho más importante lo que tapan que lo que comunican. Han reducido a los límites de lo inocuo el papel del periodista, único elemento de la cadena del que podríamos esperar una información limpia, pero que no tiene mucho que hacer frente al rodillo industrial del que forma parte.

El cerebro internet podría llegar a ser el gran integrador social. Ya he escrito algo aquí sobre lo que llamé cybernet. La verdad es que internet ya se ha convertido en un elemento integrador: comunica partes que antes estaban separadas, hace que la información ya “no pese”, generando una legión de “desintermediados“, como diría Enrique Dans, que pugnan patéticamente, y a veces peligrosamente, por volver a tomar el control de un bien común que nunca debió pertenecerles. Nos está acostumbrando a asistir en directo a revoluciones de todos los colores, la última la verde de Irán que ahora mismo se está produciendo. Antes fue la revolución naranja, el fenómeno Obama, y quizás la próxima la protagonicen los activos y perseguidos bloggers cubanos. A mi, al menos me hace concebir algunas esperanzas.

¿Y tú, que modelo de cerebro social prefieres?

REEDICIÓN 21/06: He editado hoy los enlaces, porque ayer estaba en el campo, con conexión GPRS, y me daba mucha pereza…

Otros enlaces:
Autobiografía de Konrad Lorenz en la Fundación Nobel
Autobiografía de Charles Scott Sherrington en la Fundación Nobel
El régimen iraní cierra filas, en el blog Guerra Eterna
Video: Iran A Nation of Bloggers, vía Generación Y

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Esta entrada fue publicada en 20 de junio de 2009 por en ah qué raro y etiquetada con , , .
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