¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

Lolita y la ley del aborto

Lolita tiene dieciseis años y se acuesta regularmente con su profesor de literatura, que tiene veinticinco. En su pequeño bolso rojo puedes encontrar un diario, un lápiz de labios, unos caramenlos de limón y una caja de preservativos. Pero tanto va el cántaro a la fuente que, al final, va y se rompe, y Lolita se queda embarazada. Cuando se lo cuenta al profe este le dice que de qué va, que si está loca o qué le pasa, y que ya sabe lo que tiene que hacer. Lolita se va a un edificio público a hablar con un funcionario, y entre los dos deciden que le van a practicar un aborto.

Ella se ausenta de su casa durante unos días, con la excusa de pasar el fin de semana en casa de una amiga. Esas pequeñas mentiras hace tiempo que ya no le causan ningún tipo de remordimientos, sobretodo desde la historia con su profesor. Al llegar al hospital se encuentra totalmente sola, en el último momento el hombre ha desaparecido. Durante la operación algo sale mal, y el funcionario decide llamar a sus padres porque le tienen que practicar una transfusión. Por teléfono les informa que su hija acaba de abortar, que ha perdido mucha sangre y que probablemente se quedará estéril.

Lolita ha salido del hospital. Está tumbada en un sofá del apartamento para invitados, donde tantas tardes pasó con su profe favorito. Él acaba de colgar el teléfono, al otro lado de la línea. Ha hablado con su padre, y entre los dos han pactado una retirada discreta, para evitar el escándalo. La ha dejado y se marcha a otra ciudad. Por teléfono. Lolita decide hacer algo gordo, pero no sabe muy bien el qué. Se acaba de beber de un trago la media botella de vodka que estaba abierta en el mueble bar. Tiene en la mano las llaves del coche de papá, que está de viaje. En la segunda curva se sale de la carretera, arrollando a otro vehículo que conducía una mujer embarazada. Lolita está bien, pero a la otra mujer se la llevan en una ambulancia.

La mujer ha perdido el hijo, y se ha quedado estéril. El seguro del coche no se hace cargo de nada, pues Lolita es menor y conducía sin carnet. El juez ha condenado al padre de Lolita al considerarlo responsable último de los actos de su hija. Deberá pagar una indemnización que pesa como una losa sobre su conciencia y sobre su vida.

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22 comentarios el “Lolita y la ley del aborto

  1. Anonymous
    26 de mayo de 2009

    Me has estremecido. Ya decía yo que la semana apuntaba fuerte…

  2. er jose
    26 de mayo de 2009

    vaya tela!Además hay que tener en cuenta que la realidad supera a la ficción.un abrazo

  3. Gropius.
    26 de mayo de 2009

    Que triste. Me encantaría que esta historia la leyese mucha gente. Tanta que llegase a quienes están intentando conseguir que esta historia pueda ser real. ¿Por qué la gente de la que dependen nuestras leyes no se plantea estas cosas? ¿Acaso no tienen hijos? ¿O es que creen que los suyos no les ocurrirá jamás nada parecido? Si! supongo que será eso. Yo creo que uno siempre cree que las cosas malas le pasan a los demás.

  4. César
    26 de mayo de 2009

    Lo has llevado al extremo del extremo; pero, incluso de esa manera, la responsabilidad no es de la ley.

  5. moncho
    26 de mayo de 2009

    Está claro César. La responsabilidad es de Lolita, creo yo. Lo que me planteo es que es injusto que la mayoría de edad sirva para unas cosas y para otras no. Si una mujer puede abortar, creo que debería poder conducir un coche y votar a su alcalde. De todas formas es un debate interesante, no como el del aborto que ya me aburre un poco. Nos vemos.

  6. César
    26 de mayo de 2009

    La mayoría de edad es una de esas cosas que la ley ha de contemplar por narices, pero que, por su propia naturaleza, se le escurre entre los dedos y se le escapa.¿Quién es mayor de edad y quién no? Bueno, depende de la educación recibida y de otras cuantas cosas, ¿no?Es curioso que una mujer que pueda parir un hijo no pueda, en cambio y como bien dices, votar a su alcalde. Algo falla, ¿no?Falla, pero no es incoherente. Recuerda que las leyes las hacen los políticos. Y recuerda también que los políticos, aparte de unas cuantas cosas que me callo para que no te cierren el blog, son lo más prepotente que hay. Y así, resulta que, según esas leyes que hacen los políticos, matar a alguien puede ser responsabilidad de un muchacho de dieciséis años. Ahora bien, de lo que no puede responsabilizarse todavía ese muchacho es de votarles a ellos, infinitamente más importantes que la vida de los demás, por ejemplo.

  7. moncho
    26 de mayo de 2009

    Está claro, y tienes toda la razón. La ley debe fijar un momento para la mayoría de edad, aunque sea totalmente arbitrario, pues en realidad depende mucho de cada persona. Yo sólo digo que algo está mal, que no podemos jugar a ahora eres responsable y ahora no, para esto sí y para esto no. La historia que cuento no es real, paro los fragmentos sí que lo son, y está claro que no es justo que algo así puea suceder.Ahora bien ¿debemos perimtir a una persona que, por lo general, lleva ya varios años pudiendo quedarse embarazada, decidir sobre el futuro de su embarazo dentro de los límites de la ley? Yo pienso que sí, pero entonces también deberíamos exculpar a su padre por el accidente de coche, por ejemplo. ¿No lo crees?Y si por el contrario creemos que es el padre el que debe asumir la responsabilidad en el accidente, entonces alguien debería haberle pedido permiso para lo del aborto, al menos eso es lo que yo creo.

  8. César
    26 de mayo de 2009

    Naturalmente. Si se es mayor para una cosa, para todo lo demás también.

  9. Fernando Sarto
    26 de mayo de 2009

    Vuestro razonamiento me parece sensato. Desde mi punto de vista, el quid de la questión radica en el hecho de que es muy difícil diferenciar la línea que separa la responsabilidad legal de la justicia. Repito, desde mi punto de vista, la justicia (al igual que la voluntad), no son atributos de la mente humana. La aplicación de normas sí. Por eso una ley (una verdadera ley y, por tanto, justa, carece de excepciones). Desde luego es un asunto difícil delimitar los derechos de unos y otros. Te felicito Moncho por plantear así estas cosas.

  10. Gropius
    26 de mayo de 2009

    César, de acuerdo contigo. La culpa no es de la ley. Moncho, la culpa es de Lolita?… Yo no me atrevería a decir eso. La culpa es del padre? rotundamente no. No sé si hay culpable. De todos modos, uno de los planteamientos de esta ley era legislar una excepción: la excepción de que aquella menor de 16 años que no hubiese crecido en un ambiente de diálogo y compresión en su entorno familiar no se viese obligada a tener un hijo que no desea. Así planteado, a mi me parece ¨justo¨. Porque evidentemente es un hecho que puede condicionar el resto de tu vida. Opino como vosotros que si eres mayor de edad para abortar, también has de serlo para todo lo demás. Para todo. Para mi el problema está en la importancia de las cosas. Hay cosas fundamentales que son demasiado relevantes; si das libertad total y la libertad la colocas en manos de quien es demasiado joven para gestionarla, es posible que ese valor se pierda. Moncho enhorabuena, veo que este artículo va a dar para mucho. Supongo que de eso se trata no?

  11. moncho
    27 de mayo de 2009

    Gracias Gropius, y gracias Fernando. Sólo pretendía hacer pensar un poco sobre el tema.Yo creo que sí hay culpables, o al menos responsables. Si no creemos en la resposabilidad de nuestros actos entonces llegamos a justificar situaciones muy difíciles y muy feas. Un saludo.

  12. Gatopardo
    28 de mayo de 2009

    Estimado mío: he hecho un pequeño sondeo entre el gineceo (tres nietas en edad de merecer y yo), y pintan bastos para su emotivo y algo melodramático relato.1)Si se rompe, la píldora del día siguiente la dan en el Centro de Salud sin monsergas de ninguna clase. Se han disparado los embarazos adolescentes y hay más días que longanizas para darles la murga a los jóvenes sobre la responsabilidad, los métodos anticonceptivos y la castidad. Que no se van a escapar sin chorrearles algo de acíbar por ser jóvenes y con las hormonas en todo lo suyo.2) No hace falta llamar a los padres para atajar la hemorragia, ni para ponerle una transfusión. Entre otras cosas, porque antes le da el tfno de los GEOS que el de los padres.3) Si a eso le añades lo del accidente y la preñada en ambulancia, que se queda estéril, te has pasado. Te ha dado un yuyu y se te ha posesionado el guionista de House, el de Física o Química y el de Hospital Central simultáneamente.¡Háztelo mirar! Y no asustes a las criaturas, que a los dieciséis es sano, conveniente e ineludible caer en todas las provocaciones. Es la única manera de no tener cara de virgen de escayola a los setenta.

  13. moncho
    28 de mayo de 2009

    Me lo haré mirar pues. La verdad es que yo caí en unas cuantas.

  14. Gatopardo
    28 de mayo de 2009

    Y te auguro que cuando llegues a mi edad, sólo te arrepentirás de todas las provocaciones en las que no hayas caído y todas las imprudencias que no hayas cometido.Y además, la virtud estropea el cutis.

  15. moncho
    29 de mayo de 2009

    ¿No serías tú el profe de literatura?

  16. Gatopardo
    29 de mayo de 2009

    Las razones por las que difícilmente me encontraría entre las filas de los profesores, y mucho menos confraternizando con adolescentes:”Los adolescentes podrían ser el paradigma de lo deseable si no les adornara esa propensión a la risa, a la lágrima, y al berrinche inmotivados, si se ducharan con la frecuencia requerida, si hablaran con el rigor que se espera de quien perturba el silencio, si no tuvieran esa expresión taimada y grotesca que el cerebro reptil imprime en su rostro, si el proceso de humanización no estuviera tan cerca del simio -de donde la mayoría jamás escapará-, si no fueran tan absolutamente antiestéticos e inarmónicos…” (De “Cultura y pedagogía:http://gatopardo.blogia.com/2007/020201-cultura-y-pedagogia.php )Otra cosa es que no me sume a los que los atosigan pidiéndoles virtudes casi teologales y comportamientos heroicos que nadie hemos tenido.

  17. Gropius
    29 de mayo de 2009

    Hola Gatopardo, No, no, si tener no hemos tenido conductas represivas ni puritanas. Eso ya te lo digo yo, que todos hemos sido adolescentes. Pero en mi época un poco de prudencia si había. ¿Sabes por qué? Pues mira: Primero: porque al menos a mi me contaban que si te quedabas embarazada en España no podías abortar al menos legalmente y que te tenías que ir a otro país, y gastarte mucho dinero o bien a un matasanos de poca monta. Yo claro me lo creí; y aunque no fuese exactamente así, era parecido. Ya con esto te entraba un miedo soberano, porque claro tu querías seguir yendo al instituto y salir por las tardes-noches; y claro eso con un peque está complicado. Así que conclusión: las locuras las hacías igual, pero claro con cuidadín.Evidentemente, algún día algún problema accidente totalmente inesperado podía surgir, pero entonces, también la liabas parda, y te digo por qué: _ Pues mira, porque por aquel entonces tendrías un super marrón encima de los hombros pues en la farmacia no daban eso que se llama píldora poscoital; Eso si, los de mi generación que existía ya lo sabíamos, que listos lo éramos y mucho. Aquí había dos opciones: o bien cantabas en casa para que tu buena mamá te llevase a un ginecólogo privado que te la recetase, y como tu bien dices: ANTES A LOS GEOS. O sino, te ibas a la seguridad social, y entonces amigo: te cuento lo que pasaba: para conseguirla tenías que ir a un Centro de Planificación Familiar, y ahí, a parte de una correspondiente revisión, que a ninguna adolescente le apetece, te soltaban una charlita Gatopardo, que no te puedes imaginar; en aquel momento, te morías de verguenza. Te preguntaban todo tipo de detalles sobre el quién, el cómo y el cuándo del desafortunado accidente. Y sobre todo te informaban, amigo mío, y aquí viene lo importante: te decían que aquella pastillita no era una broma, que no se podía tomar todos los días, porque la dosis de hormononas que contenía el fármaco era brutal y perjudicial para tu organismo. Que no era un método anticonceptivo, que no se podía tomar habitualmente, que lo más probable es que te pasases dos días vomitando, con mucho malestar y dolor de cabeza; que no era infalible, y lo más importante, que no te protegía de las enfermedades.Conclusión: En mi época tenías las mismas ganas que la gente de hoy, y que la que tendrías tu en tus años locos, de disfrutar de la vida a tope, pero eso sí, yo al menos me lo pensaba todo tres veces, porque sabía que si no tenía cuidado la iba a liar. Locuras hay que hacerlas: TOTALMENTE DE ACUERDO. YO MISMA ME ARREPIENTO DE NO HABER HECHO MÁS. ESO SI: CON CUIDADO. Ahora valora tú. Mi experiencia yo ya te la he contado; y en mi humilde opinión, en ocasiones que las cosas no estén al alcance de la mano y que sea un poco dificil conseguirlo, es positivo, pero la catástrofe al final es evitable, como lo será con estas medidas, pero al menos te habrías llevado: unas cuantas broncas, el mayor bochorno de tu vida y lo mejor: la información.Perdonad por la extensión.

  18. Gatopardo
    30 de mayo de 2009

    Gropius: Esa actividad sexual “con cuidado” que nos cuenta yo no la consideraría deseable ni para mis enemigos. Sobre todo teniendo en cuenta que provocó una cantidad nada desdeñable de bodas de penalti, un rictus de desesperación patibulario en las jetas de varias generaciones, y una notable falta de pericia amatoria y desconocimiento de la anatomía humana en los españoles, que más parecen el antídoto contra la lujuria.En definitiva, hablamos de la sexualidad domesticada que es la base de la maldita institución familiar, monogámica, coercitiva y castrante, que ha llenado de abortos con DNI este país.Saludos cordiales

  19. Gropius
    30 de mayo de 2009

    Estimado Gatopardo:En eso, algo de razón tiene. Además, habla usted tan bien que es dificil rebatirle. Veo, querido amigo, que es de los de vivir a tope sin pensar en las consecuencias? Yo prefiero ser un poco más cauta. Eso sí, estoy segura de que ni a usted, ni a mi, nos habrá ido mal con nuestras respectivas posiciones.

  20. Gatopardo
    30 de mayo de 2009

    Estimada Gropius: una aclaración: aunque no sea relevante en la conversación y en la Historia de la Humanidad, soy una mujer desde hace 78 años. Por eso he podido atesorar tanto desparpajo como para rogar a los padres que dejen de intentar transmitir su perversa visión de la sexualidad a los jóvenes, que quizás pudieran tener así la oportunidad de conocer una sexualidad espontánea, limpia y lúdica, y en cualquier caso, si cometen errores, si se equivocan, están en su derecho, y está dentro de sus prerrogativas.Los de las generaciones anteriores lo más que debemos hacer es decirles a los adolescentes que no es grave, que todos hemos metido la pata hasta el corvejón, y que quien diga lo contrario, miente como un bellaco, o tiene la memoria como un colador.Y que si el Derecho Civil no reconoce al nasciturus su condición de persona hasta que ha cumplido 24 horas fuera del útero materno, a cuento de qué se dramatiza tanto con el aborto de un feto que tiene tanta humanidad como pueda tener un tumor benigno o una mola invasora en el cuerpo femenino.Saludos cordiales

  21. mike
    31 de mayo de 2009

    Sigo pensando que una mujer con 16 años tiene que decidir sobre su propio cuerpo , si es con los consejos de sus padres mejor pero la decisión ultima es la suya y de nadie más.Todo lo que dices tiene mucho sentido, incluso recuerdo en el instituto “Emperador Carlos ” aun profesor de geografia e historia que por todos era sabido que estaba enrrollado con una alumna (hija del director de entonces de la modelo”) es decir que no es tan extraño que esto suceda;mike

  22. moncho
    1 de junio de 2009

    Esto es un éxito, me gustan los comentarios.Gatopardo, la sexualidad es como la adolescencia, que de limpias tienen más bien poco… Pero al final creo que se te entiende bien. Dado el éxito de esta entrada, quizás debería ir pensando en escribir algo más sobre el aborto.

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Esta entrada fue publicada en 26 de mayo de 2009 por en Sin categoría y etiquetada con .
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