¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

la igualdad en España


¡Libertad, igualdad, fraternidad o muerte! Este fue el lema de la Revolución Francesa. La fraternidad fue la primera en irse a tomar por saco, pues los revolucionarios se pasaron por la guillotina a medio París. Después conquistaron por las armas tres cuartas partes de Europa, y así, la verdad, no se hacen muchos amigos. Quizás pensaron que, una vez conseguidas las dos primeras, los hombres se comportarían como si fuesen hermanos. Dejaron la tarea para el final y claro, de la fraternidad nunca más se supo.

La libertad no tuvo mejor suerte. Primero llegaron los mercaderes y la redujeron a algo mucho más simple: ellos querían libertad sólo para hacer negocios. Los mercaderes tuvieron un éxito enorme, esto no hay que explicarlo. Después llegaron los utopistas, los teóricos del progreso. No son los hombres los que han de ser libres, dijeron, son los pueblos los que merecen la libertad. El futuro está escrito, y tenemos que llegar a un no lugar en donde todos seremos libres, iguales y hermanos. En nombre del Progreso debéis sacrificarlo todo, clamaron. Pero su reino de los cielos nunca llegó, se quedó en ese no lugar que sólo existía en su imaginación.

¿Y la igualdad, qué fue de ella? La verdad, si tenemos que agradecerle algo a la Revolución Francesa es que gracias a ella hay más igualdad en el mundo. El viejo sistema estamental del Antiguo Régimen cayó con estrépito, y se fue derrumbando como un castillo de naipes por todo occidente. Después surgieron nuevas injusticias, nuevos aprovechados y nuevas desigualdades, pero a mí no me gustaría haber nacido campesino en el siglo quince, por poner un ejemplo.

Dos siglos después, en España tenemos ni más ni menos que un Ministerio de Igualdad, dirigido por Bibiana Aído, la ministra más joven de Europa. Es triste decirlo, pero en mi país ya no nos interesa realmente la igualdad entre los hombres. Para empezar, somos una monarquía parlamentaria, lo que quiere decir que hay un hombre, y su familia, que está por encima de todos los demás. Segundo: los parlamentarios disfrutan de inmunidad ante algunas leyes, es decir, también están por encima de los demás en muchos casos. Pero lo más triste de todo es que nuestro gobierno ha reducido aquel viejo sueño a la simple igualdad entre el hombre y la mujer, es decir, justo entre ésos que la naturaleza ha querido hacer diferentes.

Yo entiendo que esta lucha es importante, pues las mujeres han estado injustamente discriminadas durante mucho tiempo, y también creo que ya ha llegado la hora de que las cosas cambien para bien. Pero es que echo en falta el resto. ¿Acaso en mi país no hay injusticias? ¿Acaso se trata bien a los inmigrantes? ¿Por qué el ministerio de igualdad no se ocupa de ellos? En su lugar, la ministra se preocupa por la salud de las mujeres, por la violencia contra las mujeres, por el trabajo de las mujeres, parece que debieran cambiarle el nombre por el de ministerio de la mujer: sería mucho más lógico y mucho más honrado. Y los auténticos mártires de la igualdad, que en nuestra historia los ha habido a patadas, podrían descansar algo más tranquilos.

(Al hilo de esto se me ocurre que si el ministerio de igualdad no se ocupa en realidad de la igualdad, al ministerio de cultura también deberían de cambiarle el nombre. Se podría llamar, por ejemplo, “ministerio de propaganda, peajes digitales y espectáculos varios, a poder ser subvencionados”. El auténtico ministro de cultura ocupa hoy la cartera de educación, el señor Gabilondo. A mi me gustaría que en el próximo consejo de ministros el señor Gabilondo tomase la palabra y les hablase a sus compañeros de algún tema interesante. Podría empezar por darles una clase sobre la Revolución Francesa, a ver si se les queda.)

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3 comentarios el “la igualdad en España

  1. Anonymous
    22 de mayo de 2009

    Como no podía ser de otra forma, estoy de acuerdo en CASI todo….Te has olvidado de hablar un poco de la paridad (o quizá no te atreviste a hacerlo..)Forgo. (Llevabas dos días vagoneta de todo, eh¡¡)

  2. Gropius
    23 de mayo de 2009

    Yo también estoy de acuerdo en casi todo. La consecuencia fatal del feminismo ha sido el reducir la igualdad a una cuestión de sexos. Yo soy mujer, y quiero tener los mismos derechos que un hombre y las mismas posibilidades, pero la igualdad me parece imposible; porque como tu bien dices somos diferentes y hay aspectos de la vida en los que jamás seremos iguales. De todos modos Moncho, que poca caña le has dado a nuestra querida ministra la Srta. Bibiana. A veces tengo la sensación de que este personaje ocupa el puesto que ocupa por su doble cualidad de mujer y ¨la más joven¨, incluso a lo mejor también le ha ayudado lo mona que es. Demostrado ha quedado, a mi parecer, que este Ministerio empieza a parecer inútil y que esta señorita mejor estaría callada, pues entre la diferenciación entre miembro y miembra y el ser humano y ser vivo, menuda ha montado. Por cierto, tu en que fase estás ¿en la de ser humano o ser vivo?Gropius.

  3. moncho
    24 de mayo de 2009

    Yo estoy en la de “ser igual”, ahora mismo. La de ser humano ya la dejé atrás, y la de ser vivo me viene grande.

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Esta entrada fue publicada en 21 de mayo de 2009 por en ah qué raro y etiquetada con , .
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