¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

lo normal

A veces me gusta pensar que soy diferente, que esta o aquella razón me convierten en alguien especial, pero entonces me paro a pensar, y me doy cuenta de que esto mismo le debe pasar a la mayoría de las personas: es algo normal. En el fondo somos tan parecidos que nos pasamos una gran parte del tiempo buscando la mejor manera de diferenciarnos de los que nos rodean. Esto tiene a su vez su contrapartida, la de no aceptar demasiado bien que sean ellos los que se diferencien de nosotros.

¿Qué es lo normal?

Literalmente es un término matemático, estadístico, que tiene que ver con el valor más habitual de entre una serie de posibilidades. Hasta ahí todo bien. El problema comienza cuando la norma se hace obligatoria, y esto suele ocurrir cuando aparece el miedo a lo desconocido. El grupo obliga a sus miembros a ser “normales”, porque tiene miedo, por ejemplo, a la enfermedad. Todos llevamos un médico en el interior, que está permanentemente buscando los signos de lo patológico. Y lo rechazamos. De esta manera el grupo consigue cohesionarse, pero a costa de ser mediocre y de hacer la vida imposible a sus individuos más destacados. Esto es lo normal.

Pero no es esto de lo que quiero quejarme, pues es algo que ha ocurrido siempre, y a pesar de todo, y afortunadamente, la historia está llena de maravillosos inadaptados que finalmente consiguen que la humanidad avance. A veces pasito a pasito y a veces con las botas de siete leguas.

No, no es esto. De lo que me quejo es de la belleza truncada, de las ideas aplastadas antes siquiera de germinar. De la ceguera. De la sensibilidad perdida, censurada, recortada. Yo te pregunto, ¿con qué derecho opinaste que aquello no era lo normal? ¿Por qué convertiste en un problema ajeno aquello que simplemente no comprendías?

Este es mi homenaje a todas aquellas cosas hermosas que alguien, alguna vez, truncó, censuró, o simplemente no terminó de aceptar sólo por el hecho de que no eran normales.

Los zuecos de Carlos.
El diente a reacción de Lino.
Los monstruos de papel de Carlitos.
La pala del timón de la nariz de Pilar, la hermana de Salomé.
La quilla nasal de Silvia, antes de que se operara.
Aquella manera de resolver el problema de matemáticas, cuando el Branda me arreó un capón en el encerado.
El tamaño de los folículos de Rocío.
La mano izquierda de todos los zurdos, sobretodo la de mi prima Pili.
Mi forma extraña de coger el boli.
Los garabatos de Ramón.
La oreja derecha de un niño al que quiero mucho.
Las canciones de Tom Waits.
Las gafas de Salustiano.
La manera de correr de José Antonio, como un cormorán mojado.
Su entonación al leer.
La de Rie, al principio.
La pluma de Eloy.
La artística fealdad de Eugenia.
La ira bíblica de Angélica.
La timidez.
La rodilla bizca de Inés.
La soledad de todos los que han avanzado más que el resto.

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6 comentarios el “lo normal

  1. ángela
    10 de mayo de 2009

    que ego…con que tu forma de coger el lápiz es hermosa…ah pero que bonito.estoy absolutamente de acuerdo.vuelves a tu rollo del extrañamiento que debe ser tu situación vital,me encanta.lo de las narices a las dueñas …me gustaría ver sus caras…respecto a lo normal en la educación de un niño da para mucho…¿alguien se puede imaginar lo que es un diente a reacción hermoso?saludos,ángela.

  2. margarita
    10 de mayo de 2009

    ¿quién es rocío y que haces viéndole los folículos?

  3. fernanda
    10 de mayo de 2009

    Definitivamente, moncho, y despues de haber leído parte de blog, eres un poeta!!! Y totalmente de acuerdo, con los garabatos de ramón, le preciosa oreja de ese niño, los folículos de rocío….y mucho más, aunque en cuanto a la rodilla de inés, no estoy tan segura!!

  4. moncho
    10 de mayo de 2009

    Gracias Fer, bienvenida. Mola la gente que hace comentarios.Un saludo.

  5. Anonymous
    11 de mayo de 2009

    Muy bueno..Me había olvidado de mi diente a reacción que fue asesinado por aquella estúpida ortodoncia….PD. Linito me da por el mismo camino y creo que acabaré asesinando el suyo….que le voy a hacer…

  6. moncho
    11 de mayo de 2009

    No te preocupes Lino, es lo normal…

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Esta entrada fue publicada el 9 de mayo de 2009 por en ah qué raro.
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