¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

años 30

Hace ya algunos días, mi padre subió en un barco desde Huelva hasta la ría de Muros. Al llegar me contó que durante la travesía, navegando por una auténtica autopista del mar, solamente se habían cruzado con un barco. Esa misma semana yo había leído en un blog que los periódicos se habían pasado la tarde en blanco, sin que entrase ni una sola noticia en horas. Comentamos la coincidencia y llegamos a una conclusión: el mundo se había parado.

Marina, mi madre, se puso seria, y nos contó que la situación le recordaba a las historias que le contaba mi abuela sobre los tiempos de antes de la guerra. Eran los años treinta.

Los terribles años treinta. Chaplin dijo que esa época sería recordada porque en ella se había tratado a la humanidad a patadas. Y tenía razón. No se muy bien cómo, pero parece que en occidente habían triunfado filosofías maquinistas, mecánicas, que reducían la humanidad prácticamente a una herramienta. Para los comunistas rusos era la idea del progreso, para los nazis alemanes la del superhombre ario, para los americanos la eficiencia maquinista. El caso es que todo acabó muy mal. Genética, física cuántica y progreso industrial se habían mezclado con filosofías destructivas, nihilismo y mitologías del destino final, en un cóctel que a la postre resultó bastante peligroso.

Por otra parte, debió de ser una época ciertamente apasionante. Swing, revolución, la propia física cuántica, relatividad general, expresionismo, maquinismo, futurismo, cubismo, bauhaus, movimiento moderno, estilo internacional, jazz, vida nocturna…, la época de entreguerras fue una auténtica edad de oro para las artes y las ciencias. Crisol de un siglo, auténtica charnela del cambio de centuria. En esos años terminó de morir el diecinueve, para hacer sitio al definitivo siglo veinte, el siglo de la mecánica.

La comparación estremece. Parece que se avecinan vientos de cambio, pero busco y no encuentro en mi cultura los elementos que guiarán el destino de nuestro tiempo. Si aquella fue la era de la máquina, ¿dónde nos encontramos ahora? Quizás el signo de los tiempos sea la información, la era de internet. Pero nuestra cultura se encuentra demasiado empobrecida tras tantos años de somnolencia y falso bienestar. La marca de nuestra época ha sido una generación de niños viendo la tele en el sofá. Somos muy vulnerables a la manipulación a gran escala, porque somos muy cómodos, y nos dejamos hacer mucho la pelota. Somos la generación de “Cocacola y la fábrica de la felicidad”. Del tedio.

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3 comentarios el “años 30

  1. Anonymous
    5 de mayo de 2009

    Nunca me he considerado “generazionado”… Aunque no te quito razón…Quizá un poco de-generado. ;)Buen día…

  2. Anonymous
    5 de mayo de 2009

    Perdón era yo.Forgo.

  3. er jose
    5 de mayo de 2009

    joé moncho!qué bien texplicas!tendrías q dedicarte a escribir como tu compinche césar.tu texto da que pensar …espero de todas formas que consigamos darle la vuelta a la tortilla, en beneficio de todos.un saludo

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Esta entrada fue publicada en 4 de mayo de 2009 por en Sin categoría y etiquetada con .
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