¡ah, qué raro!

…ideas como liebres…

¡ah, qué raro!

El extrañamiento es la capacidad de sorpresa, el asombro del filósofo, pero también la de deshacerse de algo que antes era tuyo. Las reflexiones asustadizas son las que tienen miedo de ser abandonadas. Por eso te rondan la cabeza una y otra vez. No quieren dejar su sitio, no permiten pasar a las demás. Hay que extrañarlas, hacerlas de otros. Sólo así se irán, ¡qué gusto!

También hay algo de vanidad, y necesidad de cariño. ¿Por qué no decirlo? fui un niño mimado. Se nota en mi barba y en mi pelo rizado. Necesito expresarme, extroverterme, extrañarme. Todas comienzan por ex. ¡Ah, qué raro!

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Esta entrada fue publicada el 17 de abril de 2009 por en ah qué raro, ¿por qué?.
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